En 3 meses entra en vigor la Ley 21.719. Para algunos será simplemente "una ley más". Para quienes trabajamos en informática, desarrollo de software y sistemas de información, debería ser una señal de alerta.
¿Por qué?
Porque esta ley cambia significativamente la forma en que debemos entender el tratamiento de datos personales en Chile. Durante años, muchas implementaciones se quedaron en algo tan simple como: "¿Acepta las cookies?"
Pero detrás de esa pantalla muchas veces no existía una verdadera reflexión sobre algo mucho más importante:
¿Qué datos estamos almacenando?
¿Para qué los almacenamos?
¿Por cuánto tiempo?
¿Quién puede acceder a ellos?
¿A quién se los entregamos?
¿Dónde están almacenados?
¿Y qué ocurre si mañana sufrimos una filtración?
La Ley 21.719 establece nuevas obligaciones para quienes realizan tratamiento de datos personales, tanto en el sector público como privado. Y las sanciones pueden llegar hasta 20.000 UTM en el caso de infracciones gravísimas.
Esta ley entra en vigor el 1 de diciembre de 2026 y no significa que todo cambiará mágicamente ese día. Pero sí significa que tenemos una fecha concreta para comenzar a tomarnos en serio algo que probablemente debimos considerar desde mucho antes:
¿Sabemos realmente qué información estamos almacenando y qué estamos haciendo con ella?
Tú, que desarrollas sistemas, ¿ya estás pensando en esto?
Tú, que encargas desarrollos ¿estás exigiendo que el tratamiento de los datos forme parte del diseño?
El desarrollo de software se aceleró, ahora tenemos que acelerar el criterio y la conciencia sobre los datos.
¿Tu sistema ya está preparado para este nuevo escenario?
Soy especialista en ciberseguridad y puedo ayudarte a identificar riesgos, brechas y oportunidades de mejora antes de que se conviertan en un problema.
¿Hablamos?
¿Por qué?
Porque esta ley cambia significativamente la forma en que debemos entender el tratamiento de datos personales en Chile. Durante años, muchas implementaciones se quedaron en algo tan simple como: "¿Acepta las cookies?"
Pero detrás de esa pantalla muchas veces no existía una verdadera reflexión sobre algo mucho más importante:
¿Qué datos estamos almacenando?
¿Para qué los almacenamos?
¿Por cuánto tiempo?
¿Quién puede acceder a ellos?
¿A quién se los entregamos?
¿Dónde están almacenados?
¿Y qué ocurre si mañana sufrimos una filtración?
La Ley 21.719 establece nuevas obligaciones para quienes realizan tratamiento de datos personales, tanto en el sector público como privado. Y las sanciones pueden llegar hasta 20.000 UTM en el caso de infracciones gravísimas.
Esta ley entra en vigor el 1 de diciembre de 2026 y no significa que todo cambiará mágicamente ese día. Pero sí significa que tenemos una fecha concreta para comenzar a tomarnos en serio algo que probablemente debimos considerar desde mucho antes:
¿Sabemos realmente qué información estamos almacenando y qué estamos haciendo con ella?
Tú, que desarrollas sistemas, ¿ya estás pensando en esto?
Tú, que encargas desarrollos ¿estás exigiendo que el tratamiento de los datos forme parte del diseño?
El desarrollo de software se aceleró, ahora tenemos que acelerar el criterio y la conciencia sobre los datos.
¿Tu sistema ya está preparado para este nuevo escenario?
Soy especialista en ciberseguridad y puedo ayudarte a identificar riesgos, brechas y oportunidades de mejora antes de que se conviertan en un problema.
¿Hablamos?